La impermanencia de las cosas


"Solo cuando eres extremadamente flexible y suave
 puedes ser extremadamente duro y fuerte"
                                       Proverbio Zen

 No tengo ni la menor idea de como hablar de este tema, no se como empezar, así que tras pasarme un buen rato pensando en como hacerlo he decidido empezar con una experiencia propia, que supongo que es lo más humano.

La muerte

En mi vida he visto tres muertes en directo. La primera la viví cuando no tendría ni 10 años, iba cogido a la mano de mi padre con mi hermana por la plaza de toros, por esa calle que separa la plaza de toros de Valencia y la Estación del norte. Íbamos andando por allí y había un grupo de gente mirando "algo", como teníamos que pasar por allí pasamos al lado de ese grupo de gente y vimos que lo que miraban era un hombre que le acababan de atropellar y tenía la cabeza abierta, se le veía el cerebro, pero aún hablaba, o mejor dicho emitía sonidos ininteligibles. Cuando mi padre vio lo que era nos fuimos rápidamente. Curiosamente recuerdo que sentí como que alguien debería estar ayudando a ese hombre a morir, sentí que no era correcto que esas 10 o 15 personas estuvieran rodeando como curiosos a ese hombre que se moría. No era raro que alguien muriera, lo raro era esa situación de falta de respeto. Un poco lo que pasó cuando murió Diana de Gales, rodeada de fotógrafos.

No me impactó ver a alguien muriendo, ni me deprimía, ni me daba miedo, ni me alegraba, ni nada por el estilo, sentí que era un evento de la vida y que debería de haberse tratado de una forma más humana, simplemente. Era un fin, el fin de una vida. Las dos siguientes muertes que vi fueron un atropello y una mujer que estaban intentando hacerle el boca-boca en la playa porque al parecer le había dado un ataque al corazón o algo similar. En los tres casos las personas murieron. En estas tres muertes vi como una persona moría en directo, o estaban a punto, evidentemente luego en funerales o en otras ocasiones he visto cadáveres, pero no la muerte en su llegada más inmediata.

Un día yo seré esa persona y a lo mejor otra persona me ve morir. Eso es algo que siempre he comprendido y que nunca me ha dado miedo. En una época de mi vida, por determinadas razones que no vienen a cuento, pensaba que me iba a morir, y estaba bien con ello, no tenía problema alguno. No porque estuviera mal en ese momento y quisiera morirme, simplemente es algo natural, es algo que tarde o temprano va a pasar.

He sacado el tema de la muerte porque a mi parecer es la llave fundamental para entender correctamente la impermanencia. Todo lo que comienza tiene un final, todo evento, persona o situación pasa por tres fases: creación, preservación y destrucción. Lo que en el hinduismo esta representado por la  Divina Trinidad: Brahma es el creador, Vishnu el preservador y Shiva el destructor.

Por fortuna, o por desgracia, depende de como quiera mirarse, no hay ningún evento en este mundo que no esté bajo el ciclo de estas tres energías.

La pregunta no es, por lo tanto, si voy a morir, si voy a dejar de trabajar en ese trabajo, ya sea porque soy despedido o porque me voy. La pregunta no es si voy a cortar con mi pareja, ni si voy a dejar de ver a determinado ser querido. La pregunta no es si voy a perder "eso", sino cuando y cómo. Da igual cuanto quieras a tu pareja y cuan feliz te haga, al final te separaras de ella, aunque sea en la muerte. Da igual lo guapo o famoso que una persona sea, al final lo perderá todo, aunque sea en la muerte. Y eso con suerte, porque la mayor parte de la gente tiene que enfrentarse a esa perdida por otros motivos que no son la muerte propia, y ese difícil paso es lo que crea el sufrimiento, la no aceptación o no previsión de lo inevitable.

Comprender la impermanencia

 El hecho de que algo vaya a acabar no es razón para no cuidarla, sino una razón para distanciarnos de esas cosas o personas respetuosamente y venerarlas. Hay un punto medio de equilibrio en el cual no eres dependiente de eso pero lo cuidas mientras dura. Esto se puede dar con una pareja, con un hijos, con trabajos, con situaciones vitales...

Una persona ante cualquier cosa que le agrada, o le desagrada, debería decirse esta afirmación todos los días:

"Hoy, tengo "....." (novia, trabajo, soy famoso,...) pero mañana podría no tenerlo. Si hoy lo tengo lo cuidaré y respetaré, pero no dejare nunca que confunda mi identidad con ello porque algún día "eso" terminará y seguiré mi camino. Pero hasta que eso pase veneraré y respetaré lo más posible esa persona/situación" y cuando termine lo aceptaré."

Otra cosa importante que uno debe comprender es que cuando "eso" termine es bastante probable que lo haga de una forma inesperada y desagradable y por lo tanto hay que prepararse para ello. Cuando uno es despedido muchas veces no lo ve venir, un día estas trabajando y al día siguiente ya no estas. Cuando una relación se rompe a veces se ve venir pero muchas veces sucede de repente, ya sea porque una de las personas corta repentinamente o porque simplemente ocurre algún accidente. Lo mismo pasa con la fama, la belleza o similares, un día estamos arriba y al día siguiente estamos abajo. Escribo esto pocos días después de que se haya dado una moción de censura que ha tirado al PP del gobierno por ejemplo, fue la semana pasada. No sigo mucho la política pero la verdad es que no me lo esperaba, y por lo que he leído nadie se lo esperaba. Simplemente ocurrió, por un grupo de amigos alguien me mandó un wathsapp, creo que el miércoles, y dos días después el presidente había cambiado. Las cosas están en constante cambio.

Creo también que es importante comprender que el sufrimiento no surge cuando disfrutamos de esas cosas y estas terminan sino cuando nos identificamos con ellas y las perdemos. Es la identificación con las cosas y su posterior perdida lo que nos genera sufrimiento, no el perderlas sino nuestra interpretación sobre el evento. Al apegarnos a ellas, luego sufrimos.

Los mandalas de arena budistas (un ejemplo de ver la vida)

Ante este principio de la existencia uno puede sentirse abrumado, o deprimido y no saber que hacer. Pero una forma muy sana de ver la vida se puede ejemplificar en como los budistas hacen los mandalas de arena.

Resumiendolo mucho un ejercicio que tienen los budistas para comprender mejor la impermanencia es que hacen mandalas de arena muy trabajados, son verdaderas obras de arte y se pueden buscar por internet. Algunas veces se pasan varios meses, durante varias horas cada día y varias personas, para hacer esos mandalas. Una vez lo han terminado lo dejan unos días para observarlo, o para quien quiera pueda admirarlo, y luego lo destruyen. Como el mándala esta hecho de arena y esta encima de una placa de madera simplemente levantan un poco la placa por un lado y toda la arena cae hacia el otro lado. Lo que uno observa entonces es que ese trabajo que ha costado meses y muchísimas horas de esfuerzo desaparece en cuestión de segundos por un simple gesto. Descansan un tiempo y vuelven a hacer otros mandalas, cada vez más perfectos, grandes y trabajados.

La gran lección de este ejercicio espiritual es que lo que uno ha trabajado durante mucho tiempo, con mucho amor y dedicación, existirá durante un tiempo pero luego un pequeño gesto del universo (accidentes, decisiones,...) puede terminar con todo ello en breves segundos. Uno lo acepta, porque sabe que es así, y vuelve a trabajar felizmente, con paciencia y esmero en hacer otro mandala, en rehacer la vida. Pero mientras la persona, en este caso el monje budista, haya trabajado correctamente su espíritu estará en paz. Otro ejemplo de esto son las fallas de Valencia. Se pasan todo el año haciéndolas, luego las enseñan 4-5 días y las queman. Para volver a hacer otras fallas que serán quemadas un año después.

La forma sana de ver la vida ante la impermanencia

Opino que la forma sana de ver la vida es tratar lo que nos rodea (trabajo, relaciones,..) como si fuéramos monjes budistas haciendo un mandala o como si fueramos artistas falleros haciendo una falla. Uno tiene que hacer siempre lo correcto, tratar a la gente con respeto, correctamente, y tratar de hacer siempre el bien, tratando continuamente de mejorarnos a nosotros mismos como personas. Pero al mismo tiempo ser conscientes de que algún factor, muchas veces inesperado, cambiará toda nuestra vida y tendremos que re-hacerla una y otra vez, ya sea en esta vida o en la otra. Trabajando sobre ello nace el desapego, que no es "que las cosas te den igual" sino comprender la transitoriedad de todas las cosas y vivir sin identificarnos con las cosas externas.

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