Nepal: Mi primera experiencia en un Ashram



Viaje

  La semana pasada fui a visitar un ashram y decidí quedarme una semana en un curso que tenían. Empecé el curso de una semana hace dos días, un viernes, y a día de hoy, dos días después, ya me he vuelto al piso de estudiantes. No ha sido una mala experiencia pero no me sentía a gusto y por eso me he vuelto, por ello he decidido un poco explicar mi experiencia.

La ida

  Salí el viernes por la tarde con una mochila, tras despedirme de algunos amigos en el piso de voluntarios y lo que sentí al principio es un poco no de miedo pero de preocupación. Iba a un ashram en mitad de la montaña totalmente solo. Tras el viaje de unas dos horas llegué al ashram, me recibió el Guru y algunas otras personas que están por allí.

Comí allí, casi nada porque todo era arroz y verduras y luego por la tarde conocí a Subash.


Subash es una pasada, es un Nepalí que hace grandes dibujos de paisajes y otras cosas artísticas, un artista en resumen, conoce a gente de todo el mundo y además tiene bastante experiencia en todo el tema de la meditación y los chakras. En definitiva, una gran persona con la que me llevé muy bien, lo que pasa es que el no era más que un visitante en el ashram por lo que se fue esa tarde-noche. Esa noche tuvimos una sesión de meditación.

A medida que iba conociendo a la gente del ashram la verdad es que no sintonizaba con ellos, demasiado santos. Y lo digo con todo el respeto del mundo, estoy seguro de que son gente elevada, de esta gente que puede pasarse horas y horas meditando, pero simplemente no cuadraba.

Mi estancia en el ashram

Me asignaron una habitación:


Un ducha un poco holocaustica

Se que un ashram es un sitio espiritual, tampoco pediría una habitación de hotel de 5 estrellas, pero es que la cama picaba, y mucho, estaba llena de piojos o lo que fuera. Para dormir me puse un pijama de manga larga y sobreviví como pude. La ducha bueno... hay una foto, y estaba lleno todo de telas de araña y todo como muy horrible.

A la mañana siguiente me desperté a las 5:30 e hice una hora y media de meditación y una hora y media de yoga. El problema es que estaba solo, solo estaba el guru, yo y algunos seguidores del guru que se aislaban y estaban en su propio mundo interior y con lo que era difícil mantener una conversación.

Hacia las 9 o 10 de la mañana tuve una conversación desayunando con el guru y vi que no estábamos en la misma onda. Era, y es, una buenísima persona, pero demasiado alejada de la vida genérica de la gente. Me gusta todo el tema de la espiritualidad pero creo que tiene que estar conectada con la vida diaria de una persona, no me gusta eso de aislarme de la sociedad para ello.

Lo veo como el ejercicio, ir al gimnasio un rato, aunque sea ir dos horas al día, esta muy bien, te mantiene perfecto y es sano, pero si una persona me dijera que va a alejarse del mundo y solo dedicarse a hacer deporte alejándose de la gente no me gustaría.

¿Entonces por qué me fui a un ashram? Lo que buscaba es algo un poco más social, no estar solo con un guru sino conocer a otra gente que también tenga el mismo tipo de preguntas sobre la vida que yo. Estar solo con un guru me parece un poco demasiado cerrado, demasiado asocial y raro, y no llegue a conectar realmente con el guru la verdad.

Mi ida

 El sábado, al día siguiente de mi llegada, a las 10:00 de la mañana, le dije al guru que no me sentía a gusto y que mejor me iba. Tenía miedo de como se lo iba a tomar pero simplemente se lo tomó bien y me fui. Le di como excusa que era demasiado tranquilo.

Mi llegada a la casa de voluntarios

  Al llegar a la casa de voluntarios hubo muchas risas, incluidas la mía, de cuanto había durado mi camino espiritual en este ashram. Entonces me puse a hacer algo mucho más espiritual, algo mucho más arduo y significativo, que es lavar mi ropa tras seguir los sabios consejos de Zara de como hacerlo correctamente con una pastilla de jabón.

Observad mi cara de pena lavando mi ropa a pleno sol.

  Así que nada, mi experiencia en un ashram terminó lavando ropa y pasando de que iba a durar una semana a durar finalmente menos de 24 horas. La verdad es que estoy muy contento con la experiencia, aunque se pudiera decir que en principio no fuera "buena" si que fue aleccionadora. No me parece que mi camino sea meterme solo en medio de una montaña, al menos por ahora, me apetece más hacer cosas sociables con gente magnifica como la que estoy conociendo en este voluntariado.

Por cierto en el tema de lavar la ropa a mano... Dios bendiga a las lavadoras.

Por último decir que aquí es 16 de septiembre de 2075, por su calendario, me acabo de enterar, así que vivo en el futuro, en cuanto a fecha, pero en el pasado, en cuanto a que no hay ni lavadoras,... muy curioso. Es la nueva edad media.

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