Tailandia: Mi primera, y fracasada, entrevista de trabajo en Tailandia (versión barroca)



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Introductoria peritas


  Para mayor entretenimiento de la plebe he decidido escribir este post en español antiguo, en plan Perez Reverte pero versión mal. Por ello les encomiendo a que vayan a youtube, busquen "música clasica española barroca" y pónganla de fondo mientras leen mi historia, una historia de traiciones y similares, de perdidas y desilusiones.

La novelesca historia de Sir David y sus arduos infortunios

  Despertose el caballero David en una soleada y cálida mañana en las tierras del Reino de Tailandia, era un 25 de Octubre del año de 2018 después del nacimiento de nuestro señor Jesus, El Cristo.  Despertose valeroso y lleno de energía el caballero David (osease yo) y ni más ni menos que a las 7:00 de la mañana ya estaba el susodicho hispano pegándose una ducha, bajo las aguas duchales de un simple retrete tailandés. Tras amilanar su melena y limpiar su ferreo cuerpo (osease, el mío) el susodicho mozalbete se dirigió, sin aspaviento ninguno, a sus que-haceres matutinos.

Nuestro encomiable y treintañero, a la vez que vivaracho, protagonista, tenía este día de hoy turno mañanero en su hostal, y por ello de 8:00 de la mañana a 13:00 de la tarde el nobelesco personaje realizó sus arduas tareas con encomiendo y parsimonia, con destreza y noblabilidad, sin injundia ni traición. Estuvo en ese tiempo atendiendo diversos menesteres y en su mente se preguntaba que clase de trabajo le ofrecerían esa misma tarde en el Reino de Tailandia, en su entrevista que debería producirse, ni más ni menos, que a las 15:00 de la tarde.

Tras su corta jornada semi-laboral, el hispano dirigiese al Siam Center, lugar de compranzas y ventas, lugar en definitiva de laborioso pecado materialista. Una hora antes de la hora acordada con el susodicho trabajo, o sease a las 14:00 para los menos entendidos, el nobelesco muchacho decidió ir en skytrain a la susodicha empresa que le ofrecía una nueva oportunidad. Mas grande fue su desdicha al ver que no estaba claro que fuera a llegar en hora. Por eso, nuestro previsibo y noble amigo decidió, en un alarde de confianza y prestigio, el coger un GRAB e ir no en ecuestre montura, sino en taxil proceder.

Pero... OH TRAICIÓN DE LOS DIOSES. El susodicho carro, animado por arte magicas, se perdió varias veces y lo que debiose haber sido un viaje de 20 minutos se convirtió, para pesar de nuestro afable protagonista, en un viaje de hora y cuarto. ¿Por qué? Por el trafico y porque el taxista, non grata persona, equivocase varias veces de camino. A su favor diré que yo también me hubiera perdido varias veces siguiendo su mismo GPS.

El taxista buscando como llegar

  Pero alabanza al señor, sea como fuere el cuasi calvo protagonista llegó al final a su destinado destino destinal. Su esperanza era justa ¿Le ofrecerían un buen trabajo con el cual poder pagar sus menesteres y sus viandas en esas Tailindiscas tierras? El nobelesco muchacho entró en la empresa, que pintaba un tanto sobria, tal cual catedral de San Telmo en horas episcopolares, y tuvo una entrevista ni más ni menos que con la directora, de Tailandesca nacionalidad.

La susodicha madre superiora y jefa analizó, junto a nuestro bien-amado y bien-querido noble español protagonista, el pasado de este en tierras hispanas. Tras ver que había luchado en flandes y miles de otros sitios la directora quedó complacida con los saberes y conocimientos de nuestro amado David (osea yo, no se pierda usted). Pero entonces... CATASTROFE BIZANTINA!

Fue en ese momento, no en ningún otro, en el cual la vivaracha directora, sin miedo y con un inglés realmente asiático, le empezó a enumerar las condiciones laborales al pobre hispano: 15.000 Bahts al mes, que vinieren a ser 375 arrozales, o 375 euros, por una jornada de Lunes a Sabado sin parar ni a mediodía.

Evidentemente nuestro protagonista se espantare, se incredulizare, y dijiesese a si mismo: Pardiez, en menudo pentecostado me he metido. Tras una charla de los que-haceres laborales, que viniesen a ser de ventas al extranjero, el hispano dedujo, de una forma realmente consolidada que ese no era su lugar ni su profesión, que allí no pintaba más que un mozarabe en una iglesia en el dia de Santo Tomás. Por ello todo escuchare, todo asentire, y dijere a la directora Tailandesa que lo pensaría en su humilde morada, donde ahora se encuentra escribiendo estas palabras con pluma. Y para más galardonada información decirle al lector que por medio no de ave mensajera, sino de email, ya le ha dicho a la empresa que desafortunadamente no va a poder darse la relación laboral de mutuo afecto.

Si la ida difícil fuere la vuelta no fuere menos difícil. Resultose que aquel lugar esta en la otra punta del mundo y por allí poco taxi pasa. 

Pardiez!

  Tras una buena espera de media hora al taxi, no conducido por caballos, y otra buena hora y cuarto de viaje, nuestro hispano bellaco llegó a su hospedaje. MALANDRINADAS! Cuan poca fortuna le habiere sonreido en esta primera y poco noble entrevista. Pero nuestro locuaz protagonista, lejos de estare cabizbajo vierelo como otra experiencia, no cual muy positiva. Pero no desespera nuestro locuaz amigo, tiene otros planes, otras ofertas, y que sea lo que Dios quiera, a muy malas seguirá su camino y ya buscara laboro y que-haceres más adelante en Hispania, tierra de labranza, honor y sueldos mayores.

Ya veremos por que caminos nos lleva el nostro Señore. Nuestro enjundioso y prosaico protagonista seguirá manteniendoles informados de sus que-haceres y experiencias en tierras del Reino de Tailandia.

Con Dios.

Resumen versión castellana

  Me han ofrecido un trabajo de 375 € al mes, cuando todas las ofertas a las que he tirado el sueldo son 2.500 € mínimo y he decidido decir que no porque ni el sueldo ni el trabajo era interesante. Esta entrevista iba por un contacto que no ha parecido ser tan buen conseguidor. Si me sale alguna oferta con un buen sueldo bien, sino seguiré mi camino.

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