Tailandia: Pillado por un monzón


En el campo de refugiados monzoní

Viaje

  Estos días me ha pasado una cosa muy curiosa, y se podría decir que "muy bonita" que me ha servido para entender mejor la cultura Tailandesa.

Pillado por un monzón

  Era por la mañana y estaba viendo el Grand Palace con Blanche, Alex y Xavier. Alex es un alemán que he conocido en el hotel, en la sala común, y le he invitado a venirse con nosotros  tras hablar un rato con el y con Xavier, Blanche a hecho lo mismo, lo ha conocido en el suyo y se ha venido, es de México. En una sociedad tan poco angloparlante como es la Tailandesa cuando ves a una persona de fuera tratas de hablar con ella.

Sea como sea esa mañana hacia un calor de muerte, sobre el palacio y la visita de esta mañana le dedicaré otro post. 

En determinado momento Zara tenía que reunirse con nosotros, así que quedamos en un punto al lado de donde estábamos tomando algo, literalmente a dos calles. Cuando dijo que ya estaba fuimos a recogerla, estaba a 10 minutos, y entonces ocurrió...



Empezó a llover como si no hubiera un mañana, como si los mismísimos dioses se hubieran cabreado mucho. Como estábamos al lado del Ministerio de Defensa cortaron las calles (por cierto increíblemente rápido) y para llegar a donde había quedado tuve que pasar un puesto fronterizo y enseñar mi pasaporte (tenía una fotocopia). Me separé del grupo para recoger a Zara mientras los demás esperaban bajo una caseta.

Sea como sea al final tuve que refugiarme en algún lugar y tuve que meterme en un templo lleno de gente, parecía un campo de refugiados, yo ya estaba empapado, mis zapatos eran pequeñas piscinas. Y fue en ese refugio donde viví varias cosas curiosas que relato debajo de las fotos.

Para entrar y refugiarme en el templo tuve que quitarme los zapatos, como todos. A la gente le hacia gracia mis calcetines y se reía con amor, yo les sonreía y inclinábamos la cabeza con respeto. Es algo muy asiático lo de inclinar ligeramente la cabeza con respeto.

En la foto no se nota tanto, pero fuera la lluvia era de locos.

 Refugio


 Mis zapatos normalmente no son de ese color, y un magnifico paraguas que tuve que comprarme un poco llamativo.

 Este fue un momento muy bonito de la experiencia, una pareja jugando junta a juegos online mientras esperaban, creo que era el LOL. Lo curioso es que un hombre que estaba de pie los observó un rato y se puso también a jugar al mismo juego. He visto varias chicas jugando a juegos, algo que al menos yo no suelo ver en España u otros lugares.



  Era el único occidental entre más de 300 asiáticos y la gente me miraba sonriendo. Otro momento bonito fue cuando había unas chicas sentadas al lado mío y me dieron pañuelos, para que me secara, y una botella de agua, todo el rato con una gran sonrisa. Son pequeñas cosas que hacen que te sientas como en una gran familia. No es un comportamiento que me esperaría en Europa, que todo el mundo va a su rollo, aquí en este país siempre hay alguien esperando para mandarte una gran sonrisa y una pequeña reverencia, y no me refiero a gente que esta "obligada" porque trabaja cara al público, sino gente por la calle, hombres, mujeres, a veces chicas jóvenes que van con sus padres y toda la familia te sonríe. Es una cosa curiosa, por eso lo llaman el país de las sonrisas. Te sientes siempre como bien recibido.

Es difícil explicar escribiendo la sensación, porque son miles de detalles que no puedo explicar, pero el sentimiento fue como de ser familiaridad con la gente, la gente aquí no se queja (cosa que opino que pasa mucho más en europa), si hay un monzón todo el mundo se resguarda y la mayor parte de la gente sigue alegre, chopada pero con una sonrisa, y ya esta. Me encanta esa mentalidad asiática.

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