Camboya: Adios a Zara, la mejicana

Zara y un apuesto caballero que pasaba por allí

Reflexiones

Zara, el terror guatemalteco

  Cuando uno viaja conoce a gente, vive miles de experiencias y se tiene que adaptar a cientos de situaciones. Afortunadamente la vida nos suele traer a gente con la cual compartimos esos momentos, o al menos algunos de ellos y hacen que todo sea más divertido y más fácil.

Conocí a Zara en el aeropuerto de Kathmandú, en Nepal y fuimos juntos en taxi al edificio de voluntarios en septiembre, solo han pasado dos meses y medio pero parece que fue hace años. Juntos fuimos conociendo a los voluntarios en Nepal y aunque cada uno de nosotros iba un poco con diferentes grupos en muchas ocasiones íbamos juntos ya que eramos parte del grupo hispano. Tras Nepal los dos nos fuimos a Tailandia, aunque yo me quedé en Bangkok y ella se fue a unas islas, pero luego estuvimos algún tiempo los dos en el mismo hostal en Bangkok. Y luego los dos coincidimos en Camboya, aunque ella estuvo un tiempo en otra ciudad y yo he estado todo el viaje de Camboya en Phnom Penh. En resumidas cuentas, es una persona con la cual he compartido muchos grandes y épicos momentos en varios países pero al mismo tiempo cada uno hemos ido a nuestro rollo la mayor parte del tiempo. Tras cada uno ir a nuestro rollo luego volvíamos a coincidir en algún lugar para compartir experiencias. 

Lo bueno de esta gran persona es que es muy buena onda y poder chilear con ella, ir de fiesta, conocer a otra gente y un largo etctera ha sido todo un honor y un placer. Desafortunadamente es una persona que ahora coge otro plan de viaje y se vuelve en nada a su peligroso y e inhóspito país, México, con lo cual este post es una forma de despedida y de recuerdo en su memoria.


  No dudo que volveré a verla, pero ya sera en otro ambiente, ya sea en México, en España o en alguna boda de algún conocido en los EEUU, pero eso ya sera en otro momento y ahora mismo sale de la ecuación del viaje asiático lo cual es una tremenda pena, pero al mismo tiempo me alegro mucho del tiempo compartido y eso es lo realmente importante.

Con la despedida de Zara, la guardaespaldas, el terror de los Cabos, siento que termina una parte de mi primera fase en Asia. Esa fase en la cual venía a este magnifico continente sin saber realmente nada de el. Con su partida siento como que se va la última pieza de ese grupo de gente con el cual empecé esta aventura y lo único que siento es gratitud al universo por haberme podido dejar compartir este tiempo con gente tan maravillosa como ella. Al irse ella también recuerdo la partida de otras grandes personas, como: Bill, Maria Ukelele, Adriana, y otras grandes personas que se quedaran siempre en el recuerdo.

Pero bueno, eso es parte del viaje, les mando a todas ellas un recuerdo desde lo profundo de mi memoria y desde lo más profundo de mi corazón.


En unos días, si todo va bien, seguiré escribiendo desde Tailandia.

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