Laos: coalición germano-española contra las fuerzas del orden en Laos


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 En Laos tuve una experiencia curiosa, no sabía si escribir sobre ella pero creo que es una de esas experiencias como el asesinato que vi en Bangkok que aunque al final se queda en nada son momentos curiosos del viaje.

Podría resumir lo que pasó en un par de frases pero para gusto de mis lectores voy a contarlo poniendo color a la situación, aunque todo lo que voy a contar, por absurdo que parezca, es cierto.

La noblesca historia de David y el Germano

 Las 12:00 de la mañana del jueves, ayer para ser más exactos, pero eso es lo de menos. Estaba andando por las orillas del rio Mekong. En esas orillas hay una especie de escalinatas que más vale una imagen que mil palabras.

Rio Mekong

  En la imagen hay gente porque es en otro momento pero esa mañana estaba  todo desierto, debido seguramente al calor de locos que hacía. Andando por lo que vamos a llamar el paseo (la parte pavimentada al lado del río) iba yo felizmente, pensando porque no había sacado de mi maleta el sombrero anti-sol que siempre llevo de un lado a otro en mi maleta pero nunca uso, en un alarde de ingenio.

Sea como sea estaba yo andando y vi, ni cerca ni lejos, sino a una distancia media, a una mujer de unos 40 y pocos años fumando sentada en uno de esos escalones. Hasta ahí todo correcto. Pero resulta que justo cuando la pasé veo como aparecen 3 jóvenes, uno de ellos se acerca en moto, se pone al lado de ella y se sienta con ella. Yo eso lo vi de reojo, es más ya me encontraba un poco lejos del lugar, como a unos 50 pasos.

Ante esa situación podría haber seguido andando sin ningún problema, pero algo en mí se sentía extraño. ¿Porque aparecen tres tipos y van directamente a una mujer? Que si no lo he dicho antes era claramente extranjera. Pero por otro lado eran las 12:00 de la mañana con lo cual no pensaba que fuera un robo ni nada parecido. ¿O si? Ante la duda me paro y hago como que miro el río, mientas miro todo de reojo. A los dos minutos la mujer ya estaba rodeada de ellos y como estaba todo hiper desierto doy la vuelta, haciéndome el distraído, y me dirijo para cruzarme con ellos, o cerca de ellos, haciéndome el turista despistado.

Al pasar relativamente cerca de ellos, 20 pasos más o menos, ellos me miran pero siguen a lo suyo, la mujer me ve pero aunque se la nota un tanto acobardada no me hace ninguna seña ni nada por el estilo, así que fiel a mi papel me paro cerca y hago como que hago fotos al río y a unas banderas.

Una de esas fotos que hice absurdas a las banderas mientras miraba de reojo, se puede ve el paseo más claramente y la moto de uno de los jóvenes a la izquierda.

 Los 3 jóvenes se convierten rápidamente en cuatro, uno de ellos uniformado con una especie de uniforme militar. Mientras yo me hago el loco mirando las banderas oscilar se llevan a la turista a los arbustos, si, donde esta la moto, y se esconden detrás de ellos, a cuclillas, todos. La opción de que de alguna forma fueran a acosar sexualmente a la turista era una probabilidad inexistente, debido a las características generales de la situación y, porque no decirlo también, de la turista. De todas formas si hubiera escuchado algún grito o algo evidentemente yo hubiera intervenido pero había algo raro, la mujer parecía preocupada pero nada más.

Me quedo esperando a ver que pasa pensando que hacer y en eso se levanta la turista y uno de los jóvenes y yo les sigo, siempre haciéndome el tonto y desde la distancia. Y veo que el rufián lleva a la mujer a un ATM a sacar dinero. Los otros jóvenes se habían quedado con la mochila de la chica donde supongo que estaría su pasaporte.

El ATM estaba al lado de un café donde había gente, incluido turistas, y yo, en un actuación digna de una película de espías pido un Té verde mientras miro de reojo a la mujer sacar dinero, en la calle de enfrente, bajo la mirada del joven malefactor.

Situación hasta aquí: mi plan hasta este punto, para que el lector sepa lo que pasaba por mi cabeza, es que unos maleantes estaban robando a una mujer. Mi plan era esperar a que le robaran tranquilamente y una vez se fueran acudir tranquilamente a la señora, invitarla a un café para que se tranquilizara e ir juntos a la policía o ver hasta que punto era todo grave y analizar dañor. El tema del dinero es irrelevante, en los cajeros solo puedes sacar 150 € y por ese dinero no vale la pena meterse en una pelea con 4 tipos en Laos, uno de ellos vestido de policía. No le haría ningún favor ni a la señora ni a mi. Además todos tenemos seguro que cubren esas cosas y yo iba a actuar como testigo así que la señora pasaría un susto, yo la animaría luego y poco más. Aunque si hubiera habido violencia de cualquier forma si que hubiera intervenido, jugandome la vida en ello. Si la chica hubiera sido una joven y guapa nórdica hubiera estado más preparado para una batalla y por morir defendiendo a una bella rubia de ojos azules, pero desafortunadamente no parecía el caso. Una pena, hubiera sido una muerte épica. Pero obviamente los malandrines solo buscaban bienes pecuniarios (materiales).

Como decía esos eran mis pensamientos hasta ese momento, pero había otra probabilidad en mi cabeza, que es la que realmente no me hacía actuar, que luego comentaré porque fue lo que pasó en realidad.

Sea como sea veo que la mujer ha sacado dinero y vuelve a los arbustos con el joven, como estaban un poco lejos antes de ir decido crear una coalición. Mi mirada observa entonces a tres personas tomando algo, dos alemanas y un alemán. Un alemán de esos de verdad, grande y con amplios hombros.

Así que me acerco con toda la tranquilidad del mundo y les pregunto de una forma casi diría que noblesca. 

- Perdonen, hablan ustedes inglés?

Evidentemente todo esto en inglés, ellos asienten y les digo que creo que están robando a una alemana (ni idea si era alemana pero me lo inventé para animar el amor patrio de mi aliado germano). Ellos se quedan como que no comprenden a que me refiero y en breves segundos le explico al germano lo que he visto y le pregunto si sería tan amable de acompañarme a ver lo que pasa con la señora.

El alemán, fiel a su sangre noble, guarda rápidamente sus cascos, se los da a una de las chicas y me dice que si, sin la menor duda, que le apunte el lugar y el me seguirá hasta la muerte (lo de la muerte es creación mía pero le da más nobleza a la situación).

Entonces nos dirigimos a los arbustos, pero antes de ello había que cruzar una carretera, se veía de lejos a la señora y los hombres ocultos (solo si te fijabas muy bien) pero teníamos que esperar a que los coches no pasaran para cruzar.

En esos momentos yo si estaba preparado no solo a no dejar que robaran a la señora sino a plantar cara ya que mis probabilidades de victoria habían aumentado proporcionalmente al tamaño de los hombros de mi nuevo fiel camarada.

Mi plan en ese momento era simple. Creo que uno llevaba pistola, el policía, al este le tiraría a la cara mi mochila de Ale-Hop (tremenda arma) y le pegaría una patada directa a la zona de los testículos y luego iría a por otro mientras que esperaba que el alemán se enfrentara a los otros dos.

Si habéis visto la película de Sherlock Holmes eso es un poco lo que pasaba por mi cabeza, mis futuros movimientos.

Yo la verdad es que me sentía tremendamente tranquilo, mi mente solo analizaba como ganar una pelea 2 contra 4, y lo veía posible, gracias a mi gran camarada, solo tenía que evitar que le dispararan y el podría por fuerza bruta vencer al resto.

Evidentemente mi plan no era llegar y pelear, sino hacernos los tontos, preguntar si estaba todo bien, y si veíamos que la situación era de verdadera maldad atacar solo si la situación lo requería y no hubiera habido otra salida.

Pero...

  Pero al acercarnos la alemana salió de los arbustos y se fue, mi compañero y yo nos miramos y el alemán le preguntó si todo iba bien en inglés a lo que la mujer respondió avergonzada:

- Si, es solo que me han pillado con un poco de maría...

Avergonzada bajo la mirada y siguió andando, mi colosal amigo y yo nos miramos, encogimos los hombros y nos despedimos con una sonrisa. Nos hicimos la típica reverencia asiática, nos reímos de la situación y luego cada uno se fue por su lado, con una anécdota que contar y una alianza que duró solo algunos minutos pero fue fuerte y poderosa.

Conclusiones

  Sinceramente esa situación era la otra que se me había pasado por la cabeza, la policía había pillado haciendo algo ilegal a la señora y le habían dicho que multa o cárcel. La multa por llevar drogas en Laos es un año y medio de cárcel con lo cual creo que la mujer salió bien parada y pienso que hay que ser retrasado mental para tomar drogas en países tan diferentes como estos en los cuales está tan mal visto, a plena luz del día. Aquí otra persona deja su punto de vista con una historia similar que le pasó. Pero bueno ese ya es otro tema.

Me gustó la situación porque no actué ni de forma cobarde (podría desde el principio no haberme interesado por la situación) ni tampoco impulsiva, sino que procedí a observar, analizar mis alternativas y llegar a la mejor alternativa posible, todo en cuestión de minutos.

Y poco más, una anécdota más del viaje. Lo que tenía claro en todo momento es que una persona que ha visto "300" no puede no hacer nada ante una situación desfavorable, menos eran en las termopilas y murieron como héroes (o donde fuera). 

Pardiez

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