sábado, 24 de agosto de 2019

Chiang Mai: Gente


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Viajes

Final count-down

  Faltan unos 9 días para que cumpla un año en Asia y ya he escrito el post final, o mejor dicho el post que decretará oficialmente que he conseguido mi objetivo, pero he decidido no publicarlo hasta el 2 de septiembre ya que fue el 2 de septiembre de 2018 cuando mis pies pisaron por primera vez tierra asiática, Kathmandú, Nepal, para ser más exactos. Tras ese post seguiré escribiendo en el blog pero ya formará parte de otra sección de mi vida que ya no pertenecerá a mi primer año en Asia. De eso hablaré en ese post y ya esta programado para autopublicarse el 2 de septiembre.

En este post he querido hablar de otro tema, no de mi viaje.

Gente

  Son las 14:30 del 24 de agosto del año 2562 BE, año 2019 en la 5 siglos atrasada Europa (dicho con todo el cariño del mundo) y estoy sentado en una terraza ante unas montañas llenas de arboles y mosquitos que seguramente trasmitan el dengue pero espero que no me piquen. Hoy es sábado y este fin de semana no trabajo. Ha sido una semana muy interesante, he conocido a nuevas personas maravillosas en mi trabajo y justamente por eso he decidido escribir este post.

En principio no iba a escribir ningún post hasta el siguiente post que ya tengo programado para el 2 de septiembre pero me apetecía venir al CAMPS un rato a escribir. He estado dudando un rato de que escribir. Tras pensar un buen rato me he hecho una pregunta: ¿Que quiero compartir? Mis experiencias ya las voy contando y por ahora nada ha cambiado en gran medida, si que es verdad que el mes que viene escribiré mucho sobre China cuando la visite pero por ahora no tenía nada que contar.

Entonces, tras pensar un rato mientras comía mi típico arroz con pollo en el Maya mirando a la gente he decidido escribir un poco sobre la gente, en general.

Recuerdo una reflexión que leí hace mucho tiempo en un libro de estos de auto-ayuda que venía a decir que uno termina siendo más o menos como al gente que le rodea, sobre todo emocionalmente. No siempre, evidentemente, y si la persona tiene mucha personalidad puede chocar mucho con al gente que le rodea y no adaptarse pero en general uno adapta los sentimientos de la gente de su entorno. Si por ejemplo una persona empieza a trabajar en una oficina donde todo el mundo esta siempre estresado poco a poco terminará estresado, aunque sea una persona de naturaleza tranquila. Por otro lado si se pone a una persona que siempre esta estresada con un ambiente de gente tranquila poco a poco se convertirá en una persona más tranquila.

Esto no se da de la noche a la mañana y el cambio puede ser más o menos violento pero en general esto suele ser así por lógica pura y por naturaleza humana. Pongo esta explicación previa porque creo que justamente lo que me ha ayudado o me esta ayudando a madurar como persona es justamente eso, la gente de la que me rodeo, y de ello voy a hablar en el siguiente apartado.

Vibraciones diferentes

  Hay todo tipo de personas en el mundo, hay gente guapa y gente fea, hay gente gorda y gente flaca, hay gente tonta y gente inteligente, gente feliz y gente infeliz, gente positiva y gente pesimista, hay gente violenta y gente pacífica, hay gente valiente y gente cobarde... todos somos diferentes. No solo eso sino que una misma persona puede ser, y seguramente lo sea, diferentes cosas en su vida..

Una cosa que aprendí de la experiencia y de leer sobre ello es lo importante que es rodearse de gente a la que te quieres parecer o de la que sientes que tienes algo que aprender. Mi perfil no es para nada el de una persona que esta haciendo lo que estoy contando en este blog. ¿Como era yo antes? ¿Que defectos y virtudes de personalidad tenía hace unos años?

¿Como era yo antes?
Si alguien me hubiera conocido hace unos años era la típica persona de oficina que buscaba la rutina y la seguridad, motivo por el cual estuve trabajando 6 años en trabajos de oficina, eso tras estar estudiando 5 años de universidad, que viene a ser un poco el mismo rollo. Recuerdo en esos tiempos el escuchar de gente que viajaba mucho, o incluso conocer a esas personas y para mi no era algo que quisiera hacer. Recuerdo que estaba feliz en mi rutina, posiblemente porque fuera una persona más insegura.

Pero poco a poco fui creciendo, como todo el mundo, y fui ganando seguridad en mi mismo. Llegó un momento en el cual veía que la gente que me rodeaba me encantaba, me caía realmente bien pero de alguna forma era tan parecida a mí que no tenía nada que aprender de ellas.

Recuerdo los meses anteriores a decidir viajar que por la razón que sea estuve siguiendo mucho a Jesús Calleja, posiblemente porque me parecía una persona muy diferente a mi Yo de esos tiempos, aunque tras viajar un año por Asia me siento ahora mucho más identificado con su forma de ser y de pensar, afortunadamente.

Jesús Calleja, un grande.

En una de esas entrevistas que estaba viendo por youtube Calleja le contaba a Risto que en determinado momento de su vida había dejado todo para irse a vivir a Nepal un tiempo (contado de forma muy resumida). Eso me hizo pensar. En esos tiempos lo veía como un aventurero, y bueno, sigo viéndolo igual, y esa entrevista, junto a otras experiencias, me enseñaron que había algo que no había experimentado que era el de salir radicalmente de mi zona de confort. Daba miedo, daba mucho miedo, pero eso es justamente lo que lo hacía interesante. Así que sin tener para nada el perfil de persona que hace eso decidí irme un año a Asia, solo, a ver que pasaba.

La gente que vas conociendo

  No esperaba que me afectara tanto, positivamente hablando, pero por lógica desde el primer día que pisé Asia empecé a conocer a gente que no era asiática y que por diferentes razones había terminado en Asia. En Nepal por ejemplo terminé pasando más tiempo con mexicanos, colombianos y chilenos que con nepalis. Pero esa gente que conocía de Mexico, Colombia, Estados Unidos,... no eran como cualquier persona normal y corriente de esos países sino que eran personas que habían dejado sus países, muchas veces solas, para recorrer mundo, lo cual les hacía ser personas mucho más interesantes y a mis ojos modelos a seguir.

Eso ha hecho que la mayor parte de las personas que he conocido este año sean algunas de las personas más valientes o maduras que he conocido nunca, personas que son capaces de ponerse metas que le dan miedo a muchas personas (incluido mi yo de hace unos años) y llevarlas a cabo.

Y escribo de esto porque tras un año en Asia me he dado cuenta de lo que más me ha llenado como persona y lo que más me ha ayudado a madurar no ha sido tanto viajar sino pasar tiempo con estas personas.

Me he dado cuenta de que me gusta viajar y vivir en un país diferente principalmente por eso, porque terminas hablando o quedando con gente de tu misma cultura solo que han tenido la valentía de dar un paso radical en sus vidas y estar ahí, contigo. 

Alguien me hacía una reflexión hace un tiempo de que si estaba trabajando con españoles en Tailandia cual era realmente la diferencia al final entre estar trabajando en España o allí, como diciendo que era lo mismo. Pero nada más lejos de la realidad, cuando miro la gente con la que trabajo, aunque sean españoles, no son españoles normales y corrientes, son españoles que están trabajando en Tailandia y esa es una pequeña y al mismo tiempo gran diferencia. Son gente que ha salido de su zona de confort, por una u otra razón, y ha terminado aquí, y solo por eso todas esas personas son como Jesús Calleja en determinado nivel.

Por lo tanto la gente española con la que estoy trabajando no son las típicas personas que han crecido en una ciudad, no han visto mundo y que han hecho solo lo que la sociedad les decía de hacer sin intentar nada nuevo. Trabajar en Tailandia es difícil muy difícil, no solo tienes que tener carrera universitaria sino que tienes que haber trabajado 5 años y dejar todo para ir a un continente nuevo y eso no lo hace cualquier persona, eso lo hace una persona que se pone retos personales interesantes, difíciles y que exigen mucha valentía. Es por eso que aunque me pueda llevar mejor o peor con quien sea en mi trabajo todos me parecen que tienen algo que enseñarme, cosa que no me ha pasado muchas veces con gente con la que he trabajando en España que no tenía ese grado de valentía que si que tiene una persona que termina trabajando en Tailandia o que esta viajando sola o acompañada por Asia.

Así a bote pronto pensando solo de la gente de mi trabajo se me ocurre una amiga que se acaba de ir unos días a Las Vegas, otro gran compañero que antes de estar aquí estuvo viviendo bastante tiempo en México, otro que ha conseguido aprender tailandés casi perfecto y tiene una relación estable con una tailandesa, otra chica que antes de venir aquí estuvo viviendo mucho tiempo en Austria, habla alemán perfecto y ahora esta aquí. En definitiva perfiles de personas que no son las típicas amargadas que solo saben quejarse sino gente que siento que me superan en valentía, dedicación y positivismo muchas veces. 

Y eso sin empezar a hablar de la gente con la que no trabajo porque entonces podría escribir de esta gente durante horas, gente que me ha enseñado una barbaridad solo por su forma de ser, como una amiga mexicana que con menos de 20 años esta viviendo en Francia, o un amigo que conocí en Bangkok que ha terminado trabajando/estudiando en Kuala Lumpur...

Y esa es un poco la idea que quería compartir en este post ya que no se si había hablado antes en mi blog de este punto de vista a la hora de viajar. Opino que esa es una de las claves de la vida, rodearse de gente que sea mejor que uno mismo para aprender de ellas. Me gusta lo poco que se queja la gente por aquí y lo proactiva que es.

Así que nada, solo quería compartir este punto de vista sobre la gente que uno se cruza mientras viaja porque es una de las cosas que me parece que más ayudan a poder ser la mejor versión de uno mismo. Eso no quiere decir que todo el mundo sea magnifico y perfecto pero al menos para mi Yo actual son estas relaciones, junto a las experiencias de vida que voy viviendo, lo que considero que me ayudan a seguir progresando y madurando como persona a un nivel diferente y superior al que hubiera llegado si nunca hubiera salido de mi zona de confort.

Ojala pueda seguir conociendo a gente tan fascinante como la que he conocido hasta ahora para que me puedan seguir enseñando cosas que voy aprendiendo poco a poco, cosas como ser más valiente, más positivo y en definitiva más feliz cada día de mi vida.

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