martes, 1 de octubre de 2019

Chiang Mai: Vuelta al país de las sonrisas y 6 meses trabajando en Asia



Viajes

Mmmm...

  Hace casi 3 semanas que volví de China y aunque hasta hace nada se hayan ido publicando posts todos los días realmente era porque los tenía programados, pero realmente hace 3 semanas que no escribo.

La verdad es que estos días estoy un poco de bajón, no totalmente en un sentido negativo, porque realmente tengo todo lo que quiero y más, pero si que sentía una especie de "vacío" que no sabía descifrar hasta que un artículo de El Mundo me ha sido muy útil para definir y comprender este sentimiento. El artículo se titula "El abismo de los deportistas retirados" y pongo un enlace aquí para quien quiera leerlo, ya que es realmente interesante.

Con este paralelismo no quiero decir que me pase literalmente lo que los deportistas, para ellos la sensación debe ser 1 millón de veces más fuerte, evidentemente, pero el transfondo si que opino que viene a ser el mismo.

La identidad

  Cuando uno se pone durante un tiempo un gran objetivo y se pasa todo el día más o menos centrado en ello pueden pasar dos cosas: que lo consiga o que no lo consiga, y ambas cosas pueden ser igual de "traumáticas". A muchos deportistas les pasa, se pasan mucho tiempo solo centrados en conseguir algo y una vez que lo consiguen pierden esa fuerza que les guiaba. Le pasó por ejemplo a Ian Thorpe, que tras estar un año entrenando a saco para ganar las olimpiadas y ganar todas o casi todas las medallas luego una vez conseguido entró en una gran depresión.

Es un problema de identidad, te centras durante un tiempo en conseguir algo y cuando lo consigues toda esa energía enfocada a "eso", sea lo que sea "eso", se pierde, lo que crea un gran vacío interior. Pierdes esa fuerza que te guiaba y con ello pierdes parte de tu identidad. En mi caso, aunque evidentemente no sea tan traumático, ni de lejos, si que viene a ser la versión minimalista de este tema.

A principios del 2018 tras haber pasado más de 5 años trabajando, lo cual era un objetivo anterior, me puse varios objetivos. El primero y más global era vivir al menos 1 año en Asia, ese era el Gran Objetivo. Luego tenía dos mini objetivos que no era tan importante conseguirlos: uno era al menos trabajar 6 meses en Asia de lo que fuera y otro era trabajar al menos 1 año en Asia, otra vez de lo que fuera.



El pasado 1 de septiembre ya conseguí ese primer gran objetivo, mis pies pisaron Nepal el 2 de septiembre de 2018 y a fecha de 2 de septiembre de 2019 mis pies seguían en tierras asiáticas, en Tailandia para ser más exactos. Tras conseguir ese primer objetivo tuve 4 o 5 días un profundo sentimiento de satisfacción, pero este se fue eclipsando poco a poco por un sentimiento de vacío. Me centré entonces en mi segundo objetivo, que acabo de conseguir a día de hoy. Ya puedo decir que he trabajado 6 meses en Asia. En cuanto a mi tercer objetivo, el estar otros 6 meses en Asia para cumplir un año, lo voy a intentar hacer, si todo va bien, pero realmente no es un reto en absoluto.

Al fin y al cabo ya tengo trabajo, no gasto dinero porque tengo ingresos, tengo mi piso, mis amistades, mi moto, mi ocio, mis sitios conocidos. Si todo va bien (que nunca se sabe), podría estar aquí 6 meses, 1 año, 10 años más... no es un reto en absoluto. Bueno, si sería un reto porque al final el hacer siempre lo mismo sería aburrido y contraproducente, no maduraría ni personal ni laboralmente, pero vamos que no sería un reto sano que me ayudara a desarrollarme como persona.

El reto de los 35 años

  Si que algún día me gustaría tener una familia, con todo lo que ello conlleva, pero opino que cuando uno toma ese camino cierra otras puertas que ya nunca podrá volver a transitar. Por ello antes de empezar toda esta odisea me puse un objetivo: desde los 30 a los 35 años quería ver mundo y estar fuera de España, haciendo lo que fuera siempre y cuando eso que hiciera me sirviera para madurar como persona.

No voy a decir que soy una persona super madura, creo que uno nunca deja de madurar, pero desde luego me observo a mi "yo mismo" de antes de empezar este viaje y el salto interno que he experimentado es descomunal. Recuerdo al principio de mi viaje que antes de cambiar de país sentía cierto nerviosismo, ahora me voy a China sabiendo que me meto en tierra de nadie y aunque fue una mierda de viaje para nada fue tan traumático. Llego a hacer ese viaje al principio de mi travesía asiática y no me lo hubiera tomado "tan bien". Por lo tanto aunque tengo mucho que seguir viviendo tengo que reconocer que he avanzado mucho en ese objetivo global que tenía.

El problema justamente es ese, siento que ya me he adaptado a la vida asiática, ya no es un reto. Me falta ver Japón, que en principio voy en Diciembre y luego ya no habrá ningún país que me llame la atención por Asia que no haya visto ya.

Y por lo tanto la pregunta que me hago es ¿Y ahora que?...


Como este es un diario "semi-personal" trato de mantener un balance en las cosas que comparto. No cuento todo, evidentemente, por ser cosas personales, pero tampoco es solo un diario de postureo donde solo cuento lo chachi piruli que es todo, me gusta también escribir cuando las situaciones son una mierda, complicadas o más "difíciles", ya que yo mismo me vuelvo a leer algunos meses después y me ayuda a ver las cosas con perspectiva. Y por ello quería dejar reflejado en este diario este nuevo paso de mi vida.

Siguiente paso

  Ya he trabajado en el pasado en multinacionales y muchas veces desde que te cogen hasta que empiezas a trabajar pueden pasar varios meses, por ello estos meses que vienen ya voy a empezar a pensar en mi siguiente objetivo y a tratar de sondear el mercado. No es tarea fácil porque como me da igual donde trabajar las posibilidades son tantas que agobian un poco y no se ni por donde empezar, aún no tengo seguro ni continente al que me interesaría ir...

Uno de mis posibles objetivos es tratar de trabajar en Recursos Humanos en Médicos sin Fronteras, ya lo intenté en el pasado y no me cogieron por falta de experiencia internacional. Y menos mal que no me cogieron porque lo intenté hace 3 o 4 años y no tenía ni 30 años, no creo que hubiera estado preparado, pero ahora que ya tengo experiencia en vivir en países pobres creo que mi perfil sería más adecuado. Por lo tanto voy a intentar a ver si gracias a mi experiencia laboral y por mi experiencia viajando eso me abre puertas a entrar en una organización como la que tengo en mente, pero ya tratando de trabajar en mi campo, que son los Recursos Humanos.

Pero bueno esa es otra historia, ahora voy a estar un tiempo con un ligero sentimiento de vacío hasta que "descubra" mi nuevo objetivo pero eso no lo veo como algo negativo en absoluto, es solo otro proceso de la vida nada más. Seguro que en varios meses ya sabré cual es mi siguiente paso y al leer esto no deje de ser una anécdota curiosa en mi viaje, pero me parece importante reflejarlo porque esa incertidumbre es también parte del viaje de uno por tierras asiáticas.

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