jueves, 12 de diciembre de 2019

Tokyo: De cruceros, luces y hostales

Tokyo

Viajes

Konishua

  Cae la noche sobre las tierras niponas, tierras en las cuales valerosos samurais murieron en tiempos pretéritos. Y en el fulgor de esa noche, una figura, casi desvaneciente, se sienta ante su ordenador para escribir unas palabras y trasmitirlas al viento, pero no a cualquier viento, sino a un viento popular llamado internet. ¿Quien es esa figura?¿ Quien es ese Ser? Ese ser que esta comiendo, por sexto día: pollo precocinado del 7eleven, una banana y una especie de pastel cuyo nombre no le sale pronunciar.

 Algunos lo llaman el hispano, otros el asiático, pero todos saben quien es, es El. Aquel que atravesó tierras de todo tipo para llegar a su destino final (o no), destino de neones y tumultos, bla bla bla...

Bueno, volviendo a la realidad, voy a contar un poco mi día.

Tras despertarme he decidido ir a Shiodome, que es una especie de barrio muy tecnológico, pero no se muy bien cómo he terminado en un barco en el cual he recorrido el río que atraviesa Tokyo y cuyo nombre desconozco y no me apetece hacer el mínimo esfuerzo de buscarlo por google. Tras ello he ido a Akihabara, mi idea era ir a uno de esos cafés de Maids, que vienen a ser chicas vestidas rollo japo pero al final no he ido.

La razón por la que no he ido es porque ya llevaban un par de días matándome los pies, en principio había pensado que era de tanto andar, lo cual seguramente sea la principal razón, pero entonces he recordado una frase que me dijo alguien hace mucho tiempo que es que si te duelen los pies es culpa de las zapatillas. Es entonces cuando he observado mis zapatillas detenidamente por primera vez en mucho tiempo y me he dado cuenta de que eran horribles para lo que estaba haciendo. No es que fueran malas zapatillas  sino que no eran de deporte y no tenían casi suela. Pensando en ello me he dado cuenta de que me las compré en Bangkok hace más de 1 año por unos 10€ (ya se puede uno imaginar la calidad). 

Por lo tanto he decidido comprarme otras antes de morirme del dolor y caer rendido en tierras niponas. Tras un pateo y un par de anécdotas he encontrado un lugar perfecto y me he comprado unas zapatillas para andar como dios manda y el resto del día el dolor de piernas se ha ido. Por lo tanto ahora tengo unas zapatillas japo-guays muy chulas que ya puedo decir que me las compré en Tokyo. Además aunque están chulas son de deporte por lo que están pensadas para andar.

Tokyo

Tras eso he dado una vuelta por Akihabara, que es muy loco, y luego he ido a mi hostal para recoger mis cosas y cambiarme de hostal.

El nuevo hostal

  El nuevo hostal aunque por dentro es una pasada no esta bien escogido porque no esta bien comunicado con lo que quería ver. Paradójicamente esta más cerca de lo que quiero ver pero mal comunicado, por lo que mi anterior hostal, aún estando bastante más lejos, como tiene metro directo me deja en la mitad de tiempo donde quiero ir mañana.

Tampoco es el fin del mundo la verdad, en este hostal solo me voy a quedar dos noches, pero bueno, cosas que pasan. Este hostal esta a 1 hora de donde quiero ir mañana pero lo bueno es que tengo que coger un metro elevado y puedo ver la ciudad desde arriba lo cual es bastante impresionante. Tras llegar el hostal y descansar me he pegado otro pateo, he terminado, no se como, en una exposición de coches Toyota y he visto más cosas en general.

Mi idea por lo tanto es mañana ir al "museo de las luces" de Tokyo, que esta en Odaiba (o como se escriba) que es una isla artificial. Tras ver el museo me quedaré por la zona y por la tarde tengo que elegir que cosa ver por última vez. El sábado me vuelvo, no muy por la mañana, pero hacia las 11:00 de la mañana tengo que salir hacia el aeropuerto, que esta a 2 horas, con lo cual no puedo hacer realmente casi nada por la mañana.


Pero bueno, la verdad es que creo que he aprovechado al máximo mi viaje por Tokyo. Es verdad que hay muchos sitios que quería ir a ver que al final no voy a poder ver, como la empresa de Hideo Kojima o tratar de ver sumo, porque a mitad viaje han salido muchos planes alternativos que me han parecido más interesantes. Pero no me puedo quejar, he visto todo lo que quería ver y más.

Por lo tanto ahora voy a descansar, a ver Billions en Netflix, y mañana me pasaré todo el día pateando por última vez (al menos en este viaje), las maravillosas y luminescentes luces de Tokyo.

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